DÍA 25 DE CUARENTENA

Publicado 14 abril, 2020 Por Catalina Bernal

Creo que todos estamos en contexto, pero para resumir: un virus proveniente de China se ha tomado el planeta, nos ha obligado a encerrarnos en casa, ha ralentizado la economía, ha sacado a la luz la fuerza de algunos por guiar a sus ciudadanos y la soberbia de otros que ha hundido a los mismos, ha despertado la solidaridad y la locura, se han mezclado la desesperación y la calma, lo real y lo falso se enfrentan en una disputa diaria y desde entonces, todo ha cambiado.

Este ejercicio de escribir en los días de cuarentena lo he venido practicando pero en mi agenda, a mano. Hay días en los que no me provoca escribir nada y sólo dibujo algo que me represente en ese momento (soy pésima dibujando pero… qué mas da, nadie lo va a ver). Hoy se cumplen 25 días desde que mi rutina diaria y mi jornada laboral cambió, ya no me muevo de mi casa sino para ir al supermercado o a la droguería si es necesario.

Durante estos 25 días y luego de analizarlo un corto tiempo, decidí que mi consumo de redes sociales, información en internet y demás formas de estar al día con lo que sucede con esta pandemia iba a disminuir significativamente. Si les soy muy sincera, el conteo de muertos, de contagios y demás, me estaba agobiando bastante, ver un noticiero era como sentarse a esperar a que dijeran cuándo le quedaba al planeta, y ni hablar de las incontables teorías de conspiración sobre el virus… INSOPORTABLES.

La verdad no tuve que esforzarme mucho para alejarme de todos estos canales de información, no sufrí ningún tipo de “abstinencia” en cuanto a las redes sociales, noticieros y diarios informativos, de hecho, según me informa mi inteligente celular, mi “tiempo en pantalla” se ha reducido en un 40%, lo cual me confirma que he venido cumpliendo tranquilamente con el objetivo.

Extrañamente, he perdido el interés en publicar (porque realmente siento que no tengo algo muy valioso para compartir por estos días…) y ver lo que publican en internet, me aburre bastante, no sé por qué no logro entretenerme frente a ese pequeña pantallita. Debe ser porque aunque las redes sociales son interesantes y divertidas porque sí, a veces es lindo compartir una porción de la vida por ahí y conocer la de otros, se puede transmitir un mensaje positivo con los demás y hasta se puede generar dinero a través de ellas, ¡maravilloso! Pero, lo admito, me causan un poco de conflicto.

En tiempos en los que encontrar personas reales, que se parezcan a lo que ponen en redes es TAN COMPLEJO y me incluyo, porque por más que uno quiera mostrarse auténtico, la vida real se aleja de esa felicidad constante que tratamos de reflejar en nuestras publicaciones, no muchos quieren mostrar sus tristezas, sus lagrimas, sus frustraciones, porque hacerlo no es fácil y seamos honestos, no todos merecen conocer nuestro lado roto y vulnerable.

Entonces es ahí, es justo ahí donde encuentro el conflicto, porque me cuesta, se me dificulta de sobremanera disimular o aparentar, no la logro. Menos me dan ganas de ser el centro de atención o la protagonista en estos tiempos inciertos y tan dolorosos para tantas personas. Aunque entiendo que cada quien sufre de acuerdo a su contexto, me abruma ver infinitas y suculentas recetas de tantas personas que felizmente las comparten, versus quienes no tienen nada que poner en su plato y no quisiera que mis palabras se leyeran cargadas de rencor o envidia por quienes tienen, no, porque al final, quienes contamos (porque me incluyo) con ese privilegio de gozarnos la hora de la comida, estamos disfrutando de nuestro contexto, el cual seguramente hemos forjado con mucho esfuerzo, desde luego que no está mal, sólo que no logro evitar la angustia.

Por esta razón, dedico un momento del día en la mañana a agradecer y percatarme de lo bonita que ha sido la vida, Dios, el universo o como quieran llamarlo con nosotros o en mi caso, tengo la fortuna de contar con un trabajo, un plato de comida, buena salud y mi familia y amigos que han estado más que pendientes de mí. Pero agradecer de verdad, no con un hashtag a través de Instagram, ja…

A este monólogo debo agregar con mera sinceridad, que mi personalidad y ser, suelen contener una buena porción de “aguafiestismo” (palabra que me acabo de inventar para referirme a mi forma de ser aguafiestas) y “escepticismo”, por lo cual, encuentro en muchas situaciones de la cotidianidad una considerable incomodidad para conmigo, porque me molesta esa banalidad de mostrarse feliz, saludable, ultra productivo, súper consejero y como un ser que “también comete errores” me resulta insoportable y contribuye bastante a mi incredulidad porque ahora sí siento que no creo en nada ni nadie y que mal sentir esto, porque seguro la mayoría harán todo eso de buena fe y yo, soberbiamente, no les creo. Pues Bien, para este punto ya estoy perdiendo un poco la cordura y la cabeza, porque estoy siendo bastante abierta con respecto a mis “odios” contra el mundo y es probable que este acto fugaz de franqueza no sea necesario.

Este es tan sólo un escrito que se asemeja mucho a lo que consigno en mis agendas casi a diario, sólo que aquí no hay nombres propios ni situaciones minuciosamente descritas, explica a grandes rasgos un poco lo que me desorienta en esta temporada de cuarentena por ahora sin un fin claro, pero con un camino que al parecer, será extenso y estaremos obligados a recorrer.

Catalina.

P.D. Este texto empezó escribiéndose con The Macabees de fondo y terminó con un descubrimiento: una banda llamada The Hunna. Gracias SPOTIFY.

(No me están pagando por esto, es amor real hacia la app)

9 Comments

  • Alexander Ramirez 14 abril, 2020 at 10:48 pm

    Hola cata
    Hace poco inicie a seguirte, y todo fue por que me. Encanto tu voz y energía en radio.
    Hoy a leer esto y parte de tus escritos me Siento muy identificado.

    Es muy bello y espectacular ver lo que haces y escribes pues de noto amor en ello.

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  • Juan camilo 14 abril, 2020 at 11:08 pm

    Siempre me han gustado este tipo de escritos, porque como justamente lo expones, es un poco más real que lo que vemos a diario en redes y es que nos acostumbramos a observar a las personas a través de pantallas, como un producto más de entretenimiento y olvidamos (eso sí culpa nuestra) que hay un ser vivo detrás, con dudas, miedos e inseguridades como las propias, me gusta leer de esta forma porque me hace ver que después de todo no estoy tan loco por pensar parecido a lo que dices y qué tal vez no estamos tan solos como parece, al menos no en nuestra parte más humana.
    Un saludo Cata si es que llegas a leer esto

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  • Rafael Andrés Cuervo 14 abril, 2020 at 11:38 pm

    El mundo merece más blogs como este! Ojalá escribieras más seguido

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  • Nicolás Gómez 15 abril, 2020 at 8:23 am

    El tiempo es mágico,hace lo suyo es bueno entrar en conflicto y reafirmar que estamos vivos,gracias por compartirlo y admiración de una gran mujer,saludos.

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  • Diego Velandia 15 abril, 2020 at 8:33 am

    Simplemente me encanta!!

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  • Diana 15 abril, 2020 at 9:26 am

    Hace tiempo no había vuelto a leer uno de tus post o como se diga, me gusta cómo escribes es genial cuándo esas palabras salen de uno mismo y si la música ayuda bastante.

    Gracias por compartir un poco de ti con nosotros 😊

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  • Asleidy 15 abril, 2020 at 10:33 am

    Totalmente real, todos aparentan felicidad y no es del todo cierto… estoy segura que ha sido un tiempo de reflexión ¿será que en realidad somos buenos como personas, como humanos?,en realidad sentimos empatía hacia los demás o también son solo apariencias.

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  • Eduardo 15 abril, 2020 at 6:54 pm

    Hola, te leo mucho pero es la primera vez que te escribo. Me gusta leerte xq me das cierta buena vibra. tienes un talento en tus escritos y espero que lo sigas cultivando y mejorando ( xq todos tenemos margen de mejora…. siempre). Te felicito. Un abrazo

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  • Rabbit 15 abril, 2020 at 7:58 pm

    Hola Cata,

    Casi nunca me atrevo a escribir por este medio pero después de leer lo que escribiste tengo que darte las gracias porque lo que escribiste es más o menos lo que estoy viviendo.
    A veces eso del distanciamiento social es menos difícil que vivir enfrentado esta realidad y después de veintitantos días empiezas no solo a pensar sino a sentirte diferente frente a todo.
    Espero que todo se solucione más temprano que tarde y poder volver … aunque me queda el escepticismo de cómo será ese volver

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