HISTORIA DE UN DIARIO ACCIDENTAL

Publicado 29 diciembre, 2019 Por Catalina Bernal

Hoy desperté muy temprano pensando en cada cosa que había soñado, porque estoy en esos días en los que mis pensamientos se traducen en imágenes en mis sueños. Desperté con un leve dolor de cabeza por el trasnocho y los tragos que hubo anoche en medio de un reencuentro. Apenas abrí los ojos, sentí intriga por lo que había sucedido en mi mente mientras dormía, acto seguido, me reí de mí misma. 

Hay temporadas en las que tengo extensos episodios de insomnio, hay otras en las cuáles, logro dormir más y mejor, y sueño con cada cosa que pienso minutos antes de sumergirme en ese plano onírico, en el que a veces, ocurren cosas que en la vida real sería imposible que pasaran o que yo misma sería incapaz de hacer que sucedieran.

Entonces decidí levantarme, tomar aire e ir por un vaso de agua. Intenté volver a conciliar el sueño pero fue imposible, resolví entonces estirar la mano hacia la mesa ubicada al lado de mi cama, agarrar el libro que estoy leyendo por estos días que me tiene fascinada: “Lo que fue presente (Diarios 1985 – 2006)” de Héctor Abad Faciolince y continué mi lectura desde donde el separador de hojas había quedado alojado el día anterior.

Llegué a este libro porque un amigo me habló de Héctor Abad y sus obras, decidí entonces arrancar a leer una de ellas (la nombrada anteriormente). Me causó curiosidad que alguien haya tenido el valor de publicar sus diarios, sus más íntimos pensamientos, sus problemas, sus anhelos y tristezas, sus agobiantes demonios y sus brillantes momentos felices. Admito que no pude resistirme a conocer el lado más íntimo de un escritor a través de sus letras expuestas en 610 páginas. Al inicio curiosidad y luego fue por placer. 

Otra de las razones por las cuales decidí empezar a leer este libro, fue porque desde hace algún tiempo hago lo mismo que Héctor Abad, escribir todo aquello que no me siento preparada para decir, en un cuaderno, sí, un diario. Irónicamente trabajo en radio, me pagan por hablar, pero se me da más escribir que hablar aunque no parezca y, como lo he contado en otras publicaciones de esta web, el año  pasado descubrí en escribir, la libertad de ser yo, no sé si mi mejor o mi peor yo, pero yo. Tampoco sé si sirve o no pero ahí estoy.

He escrito mucho y publicado poco. A veces amanezco con mil cosas en la cabeza y lo primero que hago es escribir, a veces no puedo dormir y lo primero que hago es escribir, a veces estoy triste y lo primero que hago es escribir, a veces cuando estoy feliz escribo, pero menos. Finalmente no sé qué escribo, no tengo claro qué es y tampoco estoy muy interesada en encontrarle una explicación, simplemente es un momento de “redención”, en mi caso.

Vuelvo al libro (“ Lo que fue presente”) y me encuentro con fragmentos que me hacen sentir tan identificada con el autor, que me percaté que tengo un diario, como Héctor, un diario accidental, porque inicialmente eran hojas cuya tinta casi atravesaba la siguiente página por la fuerza que no tenía en mi carácter, pero si en mi mano derecha a la hora de escribir.

En este diario accidental están registradas las situaciones más agobiantes que he vivido en los últimos dos años, están mis más profundas frustraciones, mis momentos más tristes y melancólicos, los nombres de personas importantes y otras no tanto, uno que otro momento feliz, porque extrañamente, cuando estoy feliz, no suelo registrarlo mucho. Aparecen mis más recónditos deseos, las veces que he sentido amor, he descrito con detalle lo que me gusta de una persona, he hecho de su existencia el rol protagónico de unas cuantas páginas, he hablado mal de otros, he revelado mis odios y obsesiones, he escrito las palabras que no he sido capaz ni de pronunciar, me he confesado sin pudor alguno y he dibujado cuando no encuentro las palabras (y soy pésima dibujando).

En esas hojas no tan blancas he sido tan explícita como casi nunca puedo serlo, he dicho que sí a lo que en la vida real diría que no, he escrito lo que quiero ser y lo que no, he estado tan angustiada que he alcanzado los más oscuros pensamientos, algunas lagrimas han arrugado unas cuantas páginas, he sido feliz secretamente, he desnudado mi alma que siempre está muy cubierta, he sentido vergüenza de mí misma, me he descrito frágil como no me muestro, he sido tan romántica como nadie me ha visto, he sido muy crítica con unos cuantos, me he burlado de mi idiotez y falta de dignidad, a veces me felicito, pocas, pero lo hago. A veces celebro, otras descanso, a veces escribo mucho, otras ni veo por ahí mi diario, a veces lo leo y siento pesar de mi cobardía.

No estoy segura si en mi ADN exista un mínimo de “escritora”, es un oficio admirable y me siento microscópica sólo con imaginarme intentándolo. Además, en este punto ni sabría qué escribir exactamente, pero sí puedo decir que con las palabras perdí el miedo a la “desnudez” mental, dilapidé mi temor a aceptar lo que siento así sea en secreto, extravié todo pudor que me alejaba de la expresión y me permití sacar a flote partes de mí que me obligaba a esconder. A mi diario,  mi diario accidental, gracias por ser de papel y aguantarlo todo y de nuevo… no sé si sirva, pero ahí estoy.

PD. No sé si algún día tendré la gallardía de publicar algo de mis diarios como lo hizo Héctor, tampoco sé si podría interesarle a alguien, igual… lo pensaré.

Catalina Bernal.

5 Comments

  • Sofía 29 diciembre, 2019 at 6:30 pm

    Hola Catalina, espero algún día tener la fuerza para desnudarme mentalmente, gracias por escribir este post, que me ha llenado de ganas para decidir, para sentir y para explorar.

    Un abrazo

    P.D: Espero algún día puedas publicar algo de tus diarios, lo leería con gusto. 💜

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    • Paula 29 diciembre, 2019 at 10:45 pm

      Hola Cata me siento tan identificada con cada palabra en este post, y es bonito saber que no soy la única persona que en ocasiones le es necesario expresarse por medio de textos. Mil gracias por compartirnos lo que piensas.
      Lindas vibras 🍃

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  • Laura Yineth Delgado 29 diciembre, 2019 at 7:38 pm

    Yo también tengo un diario, sufro de episodios de ansiedad y depresión por lo cual el escribir y dibujar me ha ayudado a sacar todo lo que me guardo y no soy capaz de decir, escribo como tú por qué eres la persona que me motivo hacerlo, escribo todo lo que mi cabeza me dice que son bobadas, insultos jajajjaja que luego me río de esos y algunas veces ideas que deseo sacar a flote algún día.

    Quiero agradecer por hacer esas publicaciones que me inspiran a escribir y dar con mi realidad para no caer en ideas de morir y apreciar mi vida, espero un día puedas publicar tus pensamientos escritos en tu diario con gusto las leeré y algún día yo también pueda hacerlo.

    Te admiro demasiado.

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  • Paula S 29 diciembre, 2019 at 10:45 pm

    Hola Cata me siento tan identificada con cada palabra en este post, y es bonito saber que no soy la única persona que en ocasiones le es necesario expresarse por medio de textos. Mil gracias por compartirnos lo que piensas.
    Lindas vibras 🍃

    Reply
  • Federico González Acosta 30 diciembre, 2019 at 10:09 am

    Hola Cata.
    Es extraño encontrar que una persona a la que sigues porque escuchaste en la radio muchos años atrás, ahora además este escribiendo. Me parece extraño porque como tú, yo siendo que al escribir encuentro una libertad absurda que me da espacio para poder soñar y volar.
    Muchas veces me he sentido sofocado por la realidad y pareciera que mi boca no es capaz de decir todo lo que siento, en cambio al escribir expreso todo y me desahogo.
    De verdad me alegra escuchar que también lo disfrutas y ya… Eso …

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