LOS SUEÑOS

Publicado 2 de mayo de 2021 Por Catalina Bernal

En mi cerebro se almacena demasiada información a diario, de todo tipo. Cuando llega la hora de dormir, trato con mucho esfuerzo de poner mi mente en blanco y depurar eso que considero un «exceso» de pensamientos. Después de un tiempo en la cama logro conciliar el sueño. Mis pensamientos llegan a un lejano plano onírico creando situaciones a veces perturbadoras, a veces extrañas y a veces deliciosas. Tiendo a tener ese tipo de sueños con un alto nivel de consciencia. Esos que mientras ocurren soy consciente de que lo que estoy viviendo es un sueño, que no es real y que pronto va a acabar. He llegado a escuchar mi voz en medio de un sueño preguntándome: ¿yo por qué estoy soñando esto?

Se ha vuelto tan recurrente esta situación que hace unas cuantas semanas “inauguré” un diario de sueños en el que escribo lo que sueño minutos después de haber despertado. He soñado con personas que no veo hace mucho, con otras con las que hablo frecuentemente y otras que ni conozco. Me he visto en escenarios en donde desconozco absolutamente todo, hasta el idioma en el que me hablan. He sentido angustia a un nivel extremo, he llorado, he reído bastante, he hecho preguntas a quienes nunca me atreví a preguntarles, he obtenido respuestas que tal vez en la vida real no hubiera soportado saber. 

En mis sueños he comido cosas que no como normalmente, otras que amo comer. He besado a unos cuantos a quienes me hubiera gustado besar más. He corrido mucho, sueño bastante eso, que corro mucho. Sueño con que estoy al lado de alguien y ese alguien no me ve. Sueño que quiero gritar y no sale mi voz, sueño que mis amigas se casan, he soñado tres veces que me caso y huyo de la boda, jamás he visto al novio en mis sueños. Sueño con aeropuertos y playas, sueño con situaciones que me da miedo que pasen y ahí pasan, despierto triste.

Sueño con conversaciones que tuve con otras personas y con eso que debí decir y no dije, también sueño con eso que dije y no debí decir porque ahí vuelvo a ver su cara, su expresión que no olvido, veo su alma rota por eso que no pude retener y que salió de mi boca sin posibilidad pensada de detenerlo. 

Sueño con caos, mucho caos. El lunes pasado soñé que estaba atrapada en una ciudad, no sé cual, no era Bogotá. Había mucho alboroto, gritos, gente corriendo por todas partes, muros caídos, calles rotas y mucha oscuridad. Desde lejos veía pasar a otras personas que caminaban tranquilas pero sin mirar a los lados, solo hacia adelante, como ‘robots’. Yo gritaba pidiendo ayuda y nadie me escuchaba, era como si hubiera una barrera invisible que me separaba de los otros. En otro momento estaba bajando corriendo de una montaña que terminaba en una calle vehicular, era muy empinado, corría a toda velocidad. Me perseguían, gritaban mi nombre y yo solo escuchaba en mis oídos la respiración agitada y casi incontrolable que me generaba la angustia de ser alcanzada. 

Me topé con un muro y no pude correr más. Me estrellé contra él muy duro, me dolieron las manos y el pecho del impacto. Cuando me giré había una mujer con el pelo recogido, llevaba puesta una cachucha, pantalones tipo cargo color beige y una camiseta negra sin mangas, hacía calor. Mientras yo recobraba el aliento y sentía mi corazón latir fuerte, ella me dijo claramente: “Catalina, no le tengo que decir lo que hizo porque usted ya lo sabe, así como también sabe dónde y cómo se paga eso que hizo”. Me señaló una escalera que daba a un subterráneo pequeño, oscuro y con una ranura donde con suerte, entraría un poco de aire y luz. Miré durante unos segundos a esa mujer y me resigné a entrar a ese lugar que me señalaron. Creo que intenté decir algo pero en ese momento no salió mi voz. Bajando las escaleras, desperté. 

Abrí los ojos tratando de entender el contexto del sueño, por eso intento no ver cosas perturbadoras antes de dormir porque sé que eso que veo o pienso antes de ir a la cama se va a transformar en sueños extraños. No entendí por qué llegué a ese sueño, solo sé que tuvo bastante de eso que no sé exactamente qué es, pero que hace que todo en ese plano se sienta muy real. Lo describí con detalle en mi diario y dejé ir esa inquietud que me dejó todo lo que allí ocurrió. Decidí soltar el “por qué” de todo y volví a la realidad. 

Me considero una persona escéptica, aunque a veces decido liberarme del escepticismo y escojo saltar al vacío sabiendo que al final de este, no habrá nada ni nadie esperando amortiguar mi caída. De vez en cuando, es necesario para mí, unas cuantas dosis de adrenalina y, decido creer a ciegas, sin tener prueba alguna al respecto, que alguien con quien soñé también me recuerda o que eso que me reclaman en mis sueños es algo que debo, o que si estoy escapando de algo es porque aún me acechan esos “fantasmas” que conscientemente reconozco pero que inconscientemente oculto. 

También me dejo llevar por la fantasía. Adoro esos momentos en los que mi mente recrea en sueños eso que quedó alojado en un rincón de mi subconsciente junto a mis deseos más reales. Cuando eso pasa despierto feliz, escribo feliz y sonrío. No sé si encaje dentro del marco de lo considerado “normal” y si no, honestamente no me importa, tampoco es algo que me pregunte. Disfruto cada segundo de esos sueños inalcanzables en la realidad, pero casi perfectos en mi cabeza. 

A los sueños no les atribuyo un significado específico, tampoco suelo comunicarle siempre a las personas que allí aparecen que eso sucedió. Cuando lo hago es porque causó mucho impacto en mí, porque creo que es posible que a la otra persona también le alegre saberlo, o tal vez porque no se me quita de la cabeza eso extraño que soñé y quiero saber si está todo bien del otro lado.

Creo en las energías y la intuición, percibo esa energía agobiante de un sueño que tal vez entre líneas me quiere llevar a algo o a alguien, pero no doy a cada sueño que tengo, como dije, un significado. No es para mí una “premonición” ni una “señal”, tampoco un «deseo reprimido» puntualmente. He soñado que soy mamá y no es algo que conscientemente quiera en un futuro cercano, ni siquiera sé si voy a quererlo, tampoco es algo en lo que pienso recurrentemente. Para mí, un sueño es una ilusión, o tal vez la representación de una mezcla de pensamientos en un plano extremo y fantasioso.

Confieso que últimamente siento una fascinación inusual por mis sueños porque no los entiendo, y eso que no entiendo, tiende a obsesionarme. Despierto y no puedo esperar a describirlos en la libreta que he destinado para «documentar» cada detalle perturbador, fantasioso, inexplicable y hasta erótico que sale a la luz en mi mente, mientras pasa la oscuridad de la noche. Quiero creer (porque ha pasado) que a veces puedo controlar mis sueños y pienso en algo o alguien específico antes de dormir, con el fin de encontrar algo de esos pensamientos en mis sueños. ¿Enfermizo? ¿Obsesivo? ¿Estremecedor? No lo sé, no me lo pregunto, tampoco me interesa concluirlo.

Lo que sé y siempre me recuerdo, es que debo tener cuidado con lo que deseo porque cuando se cumple, se supone que debo saber qué hacer y no siempre lo he sabido. 

P.D. De vuelta a la realidad que tanto nos ha atropellado últimamente, les deseo una mejor semana. 

Gracias por estar aquí.

Catalina🍓

2 Comments

  • Alejandro rodriguez 9 de mayo de 2021 at 8:56 PM

    Que tal señorita Catalina, es realmente genial lo que dejas plasmado en este escrito, sin embargo, me pregunto si has tenido experiencia con olores o fragancias que se presentan en tus sueños? Lo digo por que a mi me ha ocurrido un par de veces y es realmente extraño que al despertar, uno sea consciente de que acaba de sentir en un sueño fragancias que van acorde a la situación que se va desenvolviendo el sueño. Por otra parte, también es realmente raro cuando se sueña dentro de un sueño (algo similar a lo que sucede en «el origen» pero con la diferencia de que solo he llegado hasta una segunda etapa) y por ultimo, algo que inquieta mucho y que realmente nos hace cuestionar sobre nuestra ínfima existencia es el «DEJA VU» (Dato curioso: Es una palabra francesa que significa «Ya visto») el cual es un fenómeno realmente curioso que se presentan en varios individuos, por lo que uno podría pensar si la vida esta basada en algún tipo de simulación programada por seres superiores o si se trata de un sueño realmente complejo del que se despierta en el instante en que el individuo fallece. Es realmente una locura

    Saludos, realmente se nota la pasión que entregas al momento de redactar tus líneas.

    Reply
  • Jorge Cruz 16 de julio de 2021 at 1:07 PM

    Y si te digo que tus sueños tienen un significado? Que tanto puedes abrir tu mente a un posible tema y su significado?

    Reply

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *