MI ADICCIÓN A LAS CAUSAS PERDIDAS

Publicado 19 diciembre, 2019 Por Catalina Bernal

Esta mañana me pasó algo que cuando me pasa, me siento a “media marcha”. Salí de mi casa y me di cuenta que mis audífonos estaban completamente descargados por lo cual, la musicalización de mi trayecto hacia el trabajo fue por cuenta del caos vehicular en Bogotá. Me siento bastante extraña cuando esto me sucede porque dejo de escuchar las voces de otros para escuchar las mías y acto seguido, la “sobrepensadera” llegó a mí.

Observo y escucho con atención lo que me rodea y por un momento dejo de escuchar el exterior y empiezo a escucharme a mí misma. Inicialmente empiezo a pensar en lo que ha sucedido este año, continúo haciendo un análisis de lo malo, porque tengo una marcada tendencia hacia el pesimismo que, aunque me lo guardo, siempre está presente. Continúo diciéndome a mí misma lo que creo del resultado de ciertas situaciones. Me cuestiono por mi forma de actuar y me pregunto si es que no estaba consciente cuando tomé esas decisiones.

Siento un deseo profundo por devolver el tiempo pero con el beneficio de poder actuar partiendo de lo aprendido, no volver en blanco, no volver ignorante, volver conociendo el resultado, pero claro, imposible hacerlo. Son solo vagas ideas que viajan por mi mente y hasta risa me causan, porque a veces me doy tan duro, que termino riéndome de mí misma y como dicen por ahí, me río para no llorar.

Luego de muchas conversaciones mentales conmigo misma, concluyo que soy una adicta a las causas perdidas. A causas perdidas me refiero a esas situaciones que para mí podrían merecer una segunda oportunidad pero la vida, el universo, el destino, Dios o como lo quieran llamar, se rehúsan a darla y yo, poniendo peso al otro lado de la balanza inclinada completamente hacia el pesimismo, sueño cosas, espero cosas y quiero que algunas pasen, pero no se da.

Las causas perdidas están presentes en todos los ámbitos de la vida, las causas perdidas encienden en mí lo que el pesimismo apaga, las causas perdidas me hacen pensar que mi corazón tiene un fondo bastante hondo, y que es allí donde se alojan mis esperanzas, mis creencias sobre el amor, los enamoramientos que he negado, mis ilusiones de cuento de hadas, mis anhelos no confesados, mis ganas de intentarlo de nuevo, las segundas oportunidades que no he dado, las palabras que nunca dije, los te quiero que aùn ignoro y todo lo demás que decido esconder en ese profundo fondo para que nunca salga.

Mi adicción a las causas perdidas surge de todo lo que creo que se aloja en ese lugar de mi corazón y ser, de allí nace ese ímpetu para “luchar contra la corriente”. Secretamente suelo creer que el mundo va a ser mejor algún día, que en el futuro Colombia tendrá un Presidente con los suficientes cojones como para aceptar públicamente por lo menos un error, pero de verdad, sinceramente, no acomodando los discursos a lo que se supone que la gente quiere oír. Suelo creer que algún día seremos capaces de mirar más allá de nuestras propias vidas y lograremos pensar en los otros, suelo creer que un día la guerra ya no será una opción, suelo creer que los “poderosos” mermarán sus insaciables ganas de dinero  y soberanía, suelo creer que el amor si lo puede mejorar todo, suelo creer que voy a ser capaz de enamorarme de nuevo, suelo creer que un día alguien no va a titubear y querrá estar conmigo, suelo creer que un día voy a sonreír más de lo que sonrío ahora, suelo creer siempre que todo va a estar mejor pero luego despierto y me siento en medio de muchas causas perdidas.

Probablemente este año ha sido el que más me ha acercado a mis emociones, me ha permitido experimentar sentimientos y sensaciones que nunca había percibido, ha revelado cierta vulnerabilidad y sensibilidad en mí que antes no estaba tan presente, ha sacado a flote mis más profundas frustraciones y a escondido unos cuantos miedos, me ha llevado a los extremos emocionalmente hablando, me ha hecho entender un poco a las patadas que no me las sé todas, que me falta mucho por aprender  y que tengo que dejarme enseñar.

Soy una persona que piensa mucho, me refiero a que le doy mil vueltas a todo, lo pongo en todos los escenarios, imagino hasta lo improbable y es por eso que a veces, creo que hay unas cuantas salidas para lo que considero que puede ser una causa perdida. Por esta razón, en ocasiones termino sumergida en un conflicto interno del cual no sé cómo salir, quiero insistir en lo que no tiene cómo, quiero hacer lo que no quiere ser, quiero decir lo que no debería, quiero quebrar lo inquebrantable, quiero hacer despertar a quién ni los ojos abre, quiero armar lo que se cae a pedazos, quiero esperar lo que no va a venir y veces hasta quiero amar al que no está.

He de decir que mi adicción a las causas perdidas también me ha llevado a sobrepasar mis límites, a arriesgarme sin tantos prejuicios, a creer en lo que otros hacen y dicen, a comprender que no todo es como quiero, que de perder también se aprende, que intentarlo de nuevo no está mal, que suelo contradecirme al no encontrarme, me ha dejado conocer un lado de mí que creía que no existía, me ha hecho más sensata, me ha permitido madurar, he podido comprender más y odiar menos y, sobre todo, entender que de una causa perdida nace una nueva llama.  

Catalina Bernal. 

12 Comments

  • Juan Pablo 19 diciembre, 2019 at 4:48 pm

    Muy lindas palabras. Algo muy real y sensato a una realidad tan intangible.

    Reply
    • Víctor Páez Jácome 20 diciembre, 2019 at 1:10 am

      Muy lindas palabras. Comparto plenamente todo lo que escribiste, enserio que me llegó y lo necesitaba, gracias de verdad

      Reply
  • Andrea 19 diciembre, 2019 at 4:53 pm

    Llevo poco de seguir tu trabajo pero debo decir q disfruto leer tus publicaciones, ya q son ligeras sin ser descuidadas muy buen material

    Reply
  • Ricardo 19 diciembre, 2019 at 5:13 pm

    Esto describe mi año. Comparto bastante y más mi deseo irrefrenable de ir contra la corriente de intentar un poco más, un vez más, una vez más…

    Gracias esto mejora mucho el panorama.

    Reply
  • Ricardo 19 diciembre, 2019 at 5:25 pm

    Puedo decir que me llega todo y mueve lo más profundo de mí, pero veo que hay más pasos que debo tomar.

    Y aún más con aquello de las causas perdidas, mi personalidad me lleva a darle una más a todo, una más, una más.

    En este momento sucede, pero creo que ya fue la última vez, y estoy en el momento de saber si alguna vez podré volver a ese estado fantasioso.

    Gracias por escribir.

    Reply
    • Juan Diego 20 diciembre, 2019 at 7:35 am

      La mente lleva en sí un mar de pensamientos y al parecer la música ah calmado ese desborde.

      Reply
  • Hensy 19 diciembre, 2019 at 6:53 pm

    A veces quiero creer que la vida es irreal, a veces quisiera saber que todo es un sueño, a veces quisiera llevar la vida sin cuestionamiento, sin pruguntas, sin tristeza… pero creo que si así fuera, sería putamente aburrida.

    Reply
  • No importa 19 diciembre, 2019 at 8:54 pm

    Vaya, es inusual encontrar a alguien que explore este punto de vista en esta actualidad, alguien que aun tiene fe en la gente, en el mundo y por ello solo puedo dar gracias por compartirlo con tus lectores, estoy seguro de que muchas cosas grandes aun aguardan tu sendero, mucha suerte y sabiduria, para lo que venga.

    Reply
  • Cristian Méndez 19 diciembre, 2019 at 9:13 pm

    Es el primer blog que leo de tí. Impacta totalmente tu forma de escribir:sencillo, simple, ligero, pero con mensajes trascendentes.
    La persona detrás de esas letras ha de ser genial como amiga, compañera, novia, esposa y cualquier papel que tenga. Básicamente es un ser humano que vale la pena conocer…
    Te admiro, de corazón. Ojalá sean muchos más los blogs que hagas.

    Reply
  • Felipe Romero 19 diciembre, 2019 at 11:18 pm

    Maravilloso relato, diste en el punto

    Reply
  • Javier Rodriguez 22 diciembre, 2019 at 6:43 pm

    Las causas perdidas , dificil leerlo sin imaginarte recorriendo la ciudad, gracias por compartirlo.

    Reply
    • Juan Pablo González 23 abril, 2020 at 9:28 am

      Gracias por escribir y pues para opinar algo al respecto no lo habia visto de la manera en que las causas tambien son perdidas pero personalmente siempre lucho por cada una de ellas para que no sea asi y me llevo la aportante conclusión del final pues las causas perdidas finalmente abriran cosas nuevas en tu vida…

      Reply

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *