NO BOYFRIEND NO PROBLEM

Publicado 14 de marzo de 2021 Por Catalina Bernal

Una vez estaba almorzando sola en un restaurante y después hacer mi pedido saqué el libro que estaba leyendo en mi Kindle durante esos días que, si mal no recuerdo era “La melancolía de los feos” de Mario Mendoza. Lo puse sobre la mesa, saqué los papelitos con adhesivo con los que suelo separar las hojas donde se ubican los fragmentos que más me gustan y mi esfero color azul celeste con el que generalmente los subrayo. La historia me tenía atrapada y de hecho fue un libro que devoré en dos días y por lo tanto, en ese momento no me estaba percatando de lo que sucedía a mi alrededor.

 La mesera se acercó a dejar sobre la mesa la limonada de coco que había pedido, levanté la mirada y me di cuenta de que un hombre que se ubicaba en una mesa diagonal a la mía me miraba un tanto extrañado. Seguí mi lectura sin poner atención a lo demás. Cuanto este hombre se levantó para irse y pasó, le dijo a su acompañante (también hombre): “como ahora las mujeres quieren hacer todo solas, pues hasta salen a comer solas”. De eso sí me di cuenta, no sé si lo decía por mí, no sé si quería que yo lo escuchara, tampoco entendí su intención y mucho menos le di importancia. 

Algunas personas se sorprenden cuando ven a otras solas en  un restaurante, en un cine, viajando, etc. A mí me sorprende que las personas se sorprendan de la independencia de otras. La sociedad ha trazado en nuestras mentes el concepto de una felicidad condicionada. Si no tenemos pareja somos naranjas a la mitad, si no hemos recorrido el mundo no somos conocedores, si no tenemos dinero no somos exitosos, si somos jóvenes «no sabemos», si somos viejos «nos faltó tiempo», si no somos poseedores de cosas externas, físicas y materiales nos falta llegar ahí, nos falta eso para ser felices. Nos falta, siempre nos falta.

He mantenido mi vida personal bastante alejada de las redes sociales, no soy muy abierta a compartir lo que pasa en ese lado de mi vida. Ha sido un camino un tanto extraño y al que no le he dado  mucha importancia. En otras publicaciones en este blog he dicho que las relaciones personales no han sido mi prioridad durante mi existencia. De hecho, naturalmente soy bastante independiente y un tanto desprendida emocionalmente. Pienso que tiene que ver más con algo innato de mi personalidad y no necesariamente aprendido en la “universidad de la vida”.

Desde luego esta forma de ser no ha evitado que muera de amor por alguien. En algún momento decía con seguridad que el amor no existía y que era un constante drama; al día de hoy no sé por que fui tan osada de pronunciar esas palabras, seguramente inconscientemente me sentía incapaz de sentir algo así por alguien y de compartir una parte de mí con otra persona. Al mismo tiempo no estaba dispuesta a tolerar nada de nadie porque para mí siempre había sido yo y primero yo. Luego la vida abrió un capítulo de mi vida llamado “te vas a enamorar y no vas a poder controlarlo” y eso fue lo que pasó.

Ahí, justo ahí, entendí muchas cosas y fue una bofetada a mi soberbia. Siempre subestimé el amor, siempre subestimé el dolor, siempre subestimé una parte esencial de la vida, posiblemente la más poderosa. Me di cuenta de que en mí sÍ había capacidad para compartir y para sentir, para tolerar entender y construir, para amar y desear que el universo conspirara para estar con alguien y, cuando no pasó como en los cuentos de hadas me di cuenta la importancia de sentirse bien con uno mismo, de sentirse en paz interiormente y de tener la certeza de que la felicidad no está afuera, no está en otros, no está en las cosas, está en nosotros mismos.

A veces me preguntan ¿cómo haces para sentirte bien “sola”? ¿Cómo haces para no sufrir por alguien? ¿Cómo haces para disfrutar tu tiempo a solas? Y yo siempre respondo que aun cuando la mayor parte de mi vida me he sentido bien incluso sin compañía, ahora es un disfrute consciente. Aprendí a estar en paz con el hecho de que las cosas no ocurran como quiero que sucedan, aprendí que cada cosa que pasa me enseña algo, aprendí que la vida pone personas en mi camino que no son casualidad, por más ‘accidental’ o efímero que parezca, siempre hay algo para descubrir y aprender. No significa indiferencia o que los sentimientos desaparezcan de un día para otro, significa que sabré estar en paz sin importar lo que pase.

Siempre que me pongo en modo “necesitar” es cuando menos pasa. Cuando necesito un trabajo, cuando necesito que me den razón de algo, cuando necesito que llegue mi pedido, cuando necesito dinero, etc., etc., etc. Pienso que pasa igual con las relaciones, cuando más necesitamos estar con alguien, cuando más necesitamos que estén ahí para nosotros, cuando más necesitamos atención, cuando más sentimos que necesitamos a ese alguien para ser felices es cuando menos sucede.  Las personas no hacemos cosas por los demás porque los demás quieren que las hagamos, hacemos algo por otros cuando nos nace del corazón.

Sinceramente no entiendo cuando se asocia la soltería con la libertad y las relaciones con la pérdida de la libertad. No me gustaría que el hombre que esté conmigo se sienta prisionero,  por lo cual tampoco me gustaría sentirme prisionera de alguien. La libertad individual no debería perderse nunca, menos si es por causa de otro. Por está razón no dejo en otras manos que no sean las mías mi bienestar individual, mi paz mental, ni el control de mis emociones. Esto no quiere decir que “no siento nada”, que “no tengo sentimientos”, que no me sienta triste o que soy egoísta, se trata de independencia, no de dejar de sentir.

Algunos estarán pensado: “suena fácil, pero no lo es”, claro que no lo es, nada es fácil en la vida porque al final no es lo fácil lo que nos enseña lo esencial. Por lo mismo que no es “algo fácil” la gente percibe las relaciones amorosas como difíciles, conflictivas, y desgastantes. A veces tenemos que pasar por algunas así, a veces no aprendemos la lección y la vida nos aplica un “bis”, porque es como no aprender lo que se debe aprender para pasar los exámenes en la universidad, hasta que no lo logramos, no pasamos al siguiente nivel.

Para estar bien con otros debemos estar bien con nosotros mismos. Para mí ese punto de vista era un cliché hasta que lo viví en carne propia. No es posible y no conspira el universo cuando dentro de nosotros hay caos sin resolver. Hay que dejar sentir eso que evitamos sentir, hay que sanar, hay que aprender y hay que agradecer que ciertas personas aparecen en nuestro camino para hacernos ver lo que antes no podíamos, para sanar esas heridas que no sabíamos que aún no habían cerrado y tal vez para abrir otras con las cuales nos quiere retar la vida. Entendamos que hay personas que aparecen en nuestra vida para cambiarla y a veces somos nosotros quienes cambiamos la de otros. Alguna vez leí por ahí esta frase con la cual estoy 100% de acuerdo: “¿Hasta cuándo te va a pasar eso que no te gusta? Hasta que te canses, ¿pero de qué? De tu adicción al dolor.

A veces se necesita ayuda, es importante hablar con alguien, es importante ir a terapia, es importante aceptar lo que sentimos para poder seguir adelante, es importante, MUY IMPORTANTE. Desde luego que compartir con alguien es delicioso, porque el amor no es tragedia, el amor se siente bien, el amor se siente feliz, el amor se siente placentero. La parte en la que lloramos, nos sentimos decepcionados y dolidos se llama “expectativas que se tenían y no se cumplieron” por eso es mejor no tenerlas y dejarlo fluir. El que dice que el amor es sufrir es porque no ha sentido el verdadero, pero en ese intercambio de valor llamado AMOR, es importante hallar primero el nuestro.

Y recuerden, NO BOYFRIEND NO PROBLEM y NO GIRLFRIEND NO PROBLEM.

P.D. Abrí una nueva sección en esta página en la que encontrarán objetos relacionados con lo que aquí se escriba. Haciendo click aquí encontrarán mi nueva tienda en línea y por supuesto, ediciones limitadas del hoodie de la foto de este artículo.

Catalina, 

4 Comments

  • Pilar Duarte 14 de marzo de 2021 at 11:13 PM

    Me siento tan indentificada al 100% contigo!! No pares de escribir, por fa.

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  • Johana Castillo 15 de marzo de 2021 at 5:10 AM

    Ideal! Hay q trabajar mucho en eso…la verdadera libertad está en ti, me encantó leerte

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  • Jose F 5 de abril de 2021 at 11:28 AM

    Que bueno saber que no soy el único que hace planes consigo mismo, muchos le tienen miedo al estarlo, como si le tuvieran miedo al ser que los mira al espejo tiene sentido por lo general le huimos a nuestros demonios y los escondíamos tras el trabajo, estudio, ocio, amor y más, le tenemos más miedo a buscar ayuda para resolver nuestros conflictos par aceptarlos y hacer algo por ellos. Sin embargo parte de eso se modificó con la pandemia para los que de alguna manera ya solos estábamos fue fácil de cierto modo, acostumbrados a nuestra mera presencia, pero para los que se vieron obligados a «convivir» consigo mismo o con la familia fue un choque a la realidad que tal vez ignoraron muchas veces, somos seres que sabemos que hacer para cerrar un ciclo pero sin embargo nos hacemos los obtusos ante la misma, valoro tus palabras y la sabiduría que impregnas en ellas :).

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  • Catalina 24 de abril de 2021 at 10:32 PM

    Hola… nada más quiero decir, escribir más específicamente; que me diste en la herida, en la llaga. Estoy pasando un por un momento en el que, estoy aprendiendo de mí, aprendiendo de que necesito amarme a mí, solucionar este rollo que tengo en mi corazón para poder sanar y amar nuevamente… hace poco corté con el que llamé ‘amor de mi vida’ y ha sido tan difícil todo, tanto que corrí a buscar en otros lo que me llenaba, y puse mis expectativas a mil en alguien que quería que fuera como solía ser el ‘amor de mi vida’.
    A penas a mis 24 años sé que es una tusa… nunca antes me había sentido así por alguien, nunca antes me había costado tanto perder a alguien. Lo más curioso de todo es que yo fui quien decidió irse, porque como tu dices Cata, soy la única que puede elegir sobre mi paz mental.
    Por ahora sigo tratando de entender que soy fuerte sola, que valgo sola y que puedo seguir con mi vida sin un amor al lado. Porque tengo mi amor propio.
    Gracias Cata, casualidad, destino, accidente… pero algo me trajo a tu blog, a leer esto justo en el momento preciso. Te mando la mejor de las energías, eres poderosa.

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