POR QUÉ EL VIERNES UNO EXTRAÑA A QUIÉN NO DEBERÍA

Publicado 11 agosto, 2018 Por Catalina Bernal

Sobre los días de la semana existen algunos conceptos con los cuales inconscientemente nos hemos familiarizado a tal punto que nos afectan tanto como se dice que nos deberían afectar. Me explico, si uno cuenta con el privilegio de descansar un par de días festivos en Semana Santa y el resto del fin de semana, uno disfruta la mitad del tiempo y la otra mitad está pensando en la madrugada a trabajar del lunes que es como una patada en la cara y la mayoría de la gente no para de expresar su odio sobre este día y uno cae en lo mismo. Lo digo porque lo he vivido.

De hecho, gran parte de nuestra vida vivimos preocupados por cosas pequeñas, uno debería parar de hacerlo, o por lo menos intentarlo un poco y no desperdiciar energía valiosa pensando, por ejemplo, en sus labores de inicio de semana porque al final, no las va a poder evitar. Un día, decidí dejar de ser tan poco “original”, me despegué de ese trauma del lunes, dejé de sufrir tanto y empecé a disfrutarlo de alguna manera, es en serio. No vengo a dar la charla motivacional de “si amas lo que haces nunca te cansas, o nunca te aburres, o los lunes son felices y bla bla bla” no, de eso no se trata, se trata de saber que del lunes NO HAY ESCAPE y la verdad la solución está en uno, no es resignarse, es hacerlo llevadero de alguna forma, intentar verle el lado bueno, debe tenerlo porque si no fuera así, no nos estaríamos dedicando a eso que hacemos todos los días o si no, vámonos a pescar a un lago y a vivir en medio del bosque a vivir tranquilos y sin afán.

“Incluso las mejores semanas comienzan el lunes.”

Nice Peter

Cuando arranca la semana, uno medio sabe cómo serán los siguientes días, como cuando uno besa a alguien, más o menos percibe qué va a pasar después, bueno… no sé si les pasa, pero a mí sí, con la diferencia que, si a uno no le gusta el beso, puede parar todo y no continuar, con el lunes no, si a uno no le gusta, es imposible evitarlo. Este día se parece un poco al viernes porque tal vez uno está un poco irritado, sensible, estresado, abrumado, etc., lo que genera una serie de pensamientos sobre cosas que lo harían sentir bien, puede ser un lugar, un tipo de comida en especial, un viaje, otro trabajo o tal vez… UNA PERSONA, SÍ, ESA PERSONA EN LA QUE ESTÁ PENSANDO EN ESTE MOMENTO.

Luego de una semana caótica adornada con problemas varios, llena de extensos trabajos de la universidad, sumados al estrés y desesperación por el interminable desorden del transporte público, con un toque de furia porque se le perdió la billetera o porque todos los días llovió y no tuvo sombrilla, o tal vez porque un adorable ser humano decidió bajarle el espejo a su carro y le arruinó el día, etc., etc., etc., después de todo eso  por fin llega el viernes, ese día que en mi opinión, tiene un toque especial, así uno tenga rollos por resolver, ese día uno quiere almorzar algo diferente, tratar de salir más temprano, reunirse con amigos que hace rato no ve, ir a tomar algo, ir a cine, vestirse mejor, su “mood” musical cambia seguro, mejor dicho, para resumir, uno quiere hallar la manera de despejarse pero… todo esto  lo quiere hacer con alguien que tiene en mente y no puede.

Ahora, vamos a revisar por qué esa persona no puede hacer parte de sus planes liberadores del viernes:

  •  Porque la relación empezó siendo una amistad y en el camino uno de los dos empezó a sentir algo más, lo confesó y se dañó todo, lo que quiere decir que después de hacer todo juntos, ya no hacen nada porque si no es correspondido, es un verdadero drama.
  •  Porque se metió con una persona con novio o novia y estaba seguro de que, si pasaba algo entre los dos, no le iba a afectar porque usted “tenía claras las cosas” pero no, una cosa llevó a la otra y pasó de todo, luego del suceso está destruido “queriendo” a la persona equivocada que no va a dejar a su pareja por usted.
  •  Porque siempre fueron amigos, luego “amigos con derechos” y se involucraron más de lo que debían, ninguno de los dos lo acepta, pero quieren estar juntos, pero no se puede por una u otra razón y sacan excusas de donde no hay para evadir el hecho de que están muy tragados.
  • Porque nunca fueron amigos ni novios, pero siempre hubo una complicidad latente que los unía como un par de imanes, pero nunca pasó nada más que ese tipo extraño de relación, pero los dos querían que pasara, pero se quedaron callados y con las ganas de tomar la iniciativa y al final nadie la tomó ni corrió el riesgo y se acabó la historia sin ni siquiera haberla empezado a escribir.

En fin, son estas y más situaciones que lo llevan a uno a tener un vacío en el corazón los viernes y sí, esto suena bastante romántico, dramático y novelesco, pero ACEPTEMOSLO, eso nos pasa. Dejemos esa manía de hacernos los súper fuertes y decir que para uno no significó nada ni fue importante, porque si lo fue y usted lo sabe. Sabe también que no lo pudo controlar, que le pudo más el corazón que la razón y terminó vuelto nada, pero uno lo evade y lo evita, primer error en una serie de errores.

“I don’t care if Monday’s blue

Tuesday’s gray and Wednesday too

Thursday I don’t care about you

It’s Friday I’m in love”

Friday I’m In Love, The Cure, ´Wish’ 1992.

Entonces esa magia del viernes se viene al piso porque uno trata de estar bien, de verdad, pero en la mente tiene el nombre de ese ser humano que movió lo más profundo de su ser, o bueno una parte, no exageremos. Finalmente el viernes, que tiene ese toque particular que lo lleva a uno a experimentar altas dosis de felicidad, pero al mismo tiempo cantidades considerables de nostalgia, lo lleva a uno a las redes sociales de esa persona que en caso de que no haya bloqueo mutuo en Facebook, Instagram Twitter o lo que sea, se puede “stalkear”, situación que puede traer agradables sorpresas, como encontrar un mensaje que uno sabe que sólo lo entienden los dos y asume que están pensando en usted, o que la otra persona está feliz, o por lo menos eso aparenta y uno no, o que no publique nada y uno queda más perdido todavía y con ansias de saber qué ha pasado en su vida porque es la única forma de saberlo.

Seguramente si su situación es una de las que nombré anteriormente o parecida, eso terminó mal, tal vez en una conversación a medias o alguno dejó de hablarle al otro y no entiende qué pasó, mejor dicho, todo quedó inconcluso porque seamos sinceros, uno no es capaz de decir las cosas o buscar explicaciones o hablar civilizadamente de sentimientos, o del abrupto final de esa “relación”, bueno no sé, si lo han logrado, felicidades, yo a estas alturas no he podido sortear situaciones de esas con algo de sabiduría.

Si ese es el caso, nunca se quede con nada, obviamente le tomará tiempo recuperarse del suceso, le dolerá en el alma y no encontrará la forma de expresar sus sentimientos porque se siente avergonzado. Tómese el tiempo necesario y vuelva, vuelva si siente la necesidad de cerrar ese ciclo como debería, con las cosas claras, diciendo qué sintió al principio y al final, trate de tener una última conversación con la persona en cuestión, ya sea por chat, por correo o tal vez un  encuentro personalmente y tómelo como una despedida, como el fin de un ciclo y el inicio de otro, pero con la cabeza en alto, al final, eso lo hizo más fuerte a usted y seguramente aprendió bastante, ya uno sabe qué quiere en la vida y qué no y sobre todo, a qué está dispuesto y a qué no.

Tal vez sus infinitos miedos e inseguridades, (lo digo porque también me ha pasado), lo lleven a preguntarse qué pensará la otra persona si usted le habla, o si tal vez es muy vergonzoso volverlo a buscar, o si le importará o cambiará en algo las cosas, cuando lo realmente importante aquí, es que el gran beneficiado de esto será usted, porque le aseguro que su ser y corazón descansarán. Seguro en el camino de esa relación, usted siempre se preocupó por el otro y no por usted, pues es el momento de hacerlo, darse importancia y buscar la forma de sentirse mejor, siéntase con la valentía manejar el asunto con propiedad y la idea es que en esta ocasión si sea civilizado, no como fue en el momento en que se distanciaron.

Hasta que eso no pase y no encuentre la forma de liberarse, los viernes usted siempre va a pensar y extrañar a quien no debería, porque ese era el día en que más compartían, era el día que querían despejarse, liberarse e ir a lugares donde se sentían mejor y hacían las cosas que más les gustaba, si eso no ocurría, por lo menos era el día de las conversaciones más bonitas por WhatsApp o llamadas, sobre todo era el día de crear recuerdos para el lunes, ¿o me equivoco? Pero todo eso ya no volverá y mientras siga perpetuando ese “sufrimiento”, no habrá lugar para nadie más y para que el viernes usted piense y extrañe a quién sí debería, debe limpiar, sanar, abrir su mente y corazón y desde luego abrir un lugar.

P.D. Si tal vez vivió alguna de estas situaciones o algo parecido con una persona violenta y/o abusadora, lo que acabo de decir no aplica, DÉJELO/A IR Y ALÉJESE LO QUE MÁS PUEDA.

Cata B.

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